Créeme, odiarte sería más divertido y más fácil, pero te prometí que no lo haría. Situándome en el tiempo, quizá no tiene sentido mantener esa promesa, pero me lo prometí a mí misma y eso, quizá es más importante. ¿Cuántas lunas a tu lado debí pasar? ¿Cuántos segundos han muerto desde que te fuiste al final? Bebo mis lágrimas en un chupito y los problemas los lío en soledad. Pues no soy menos que alguien más, pero quizá me hayas echado más de menos de lo que esperabas.
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